la experiencia de viajar sola

Hoy me apetece compartir con vosotros la experiencia de viajar sola, mi experiencia personal. Por trabajo viajo gran parte de mi tiempo y casi siempre sola. Pero viajar sola por trabajo es una cosa, y hacerlo sola de vacaciones es otra. Cuando viajo por trabajo tengo un objetivo, voy a dar mis cursos y, normalmente, al acabar estoy muy cansada. Así que al ocio puedo dedicarle una o dos horas.

Tengo mucho amigos que han agarrado la mochila y se han ido a recorrer Asia o Sudamérica. A mí esa experiencia me viene grande. Por ahora. Eso de ir a la aventura, sin plan, sin saber dónde voy a dormir o cómo voy a ir de un lugar a otro me desajusta los chacras. Pero hacía tiempo que quería hacer algo así, no soy tan aventurera y necesitaba que fuera poco a poco. Una primera aproximación al viaje en solitario.

Tenía programado un viaje con una amiga a la Provenza Francesa el pasado fin de semana. Una semana antes a mi amiga le convocan a una reunión en París para el fin de semana de nuestro viaje. Yo ya tenía todo planeado y de primeras me cabreé. Pero cabrearme para que? ¿Qué iba a conseguir? Quedarme en casa enfurruñada y poco más. Así que decidí irme yo sola y hacer lo que me apetecía: pasear por la provenza.

Cargué mi maleta con dos de los elementos fundamentales en mis viajes: el Ipad con algunas pelis y un libro que tenía muchas ganas de empezar y con ropa para dos días. Ropa mona, nade de ir disfrazada de turista que eso no va conmigo.

experiencia de viajar sola

¿El resultado? Ha sido maravilloso disponer de mi tiempo, de mis 72 horas para hacer lo que quiero y cuando quiero. Sin planes, sin teléfono y sin rumbo. Tenía dónde dormir, por supuesto, yo sin eso no puedo estar.

¿Y a qué me he dedicado? He caminado mucho, sin saber dónde iba, sin mirar el reloj. He comido en sitios riquísimos sin tener que preocuparme si sería el mejor o el que tuviera mejor precio, porque las explicaciones solo me las tenía que dar a mí misma. He estado en restaurantes riquísimos, he charlado con los camareros que me han recomendado los platos de la casa y el vino de la zona. He terminado de comer con mucha calma y me he quedado en el local leyendo, tranquila, tomándome un café.

He hablado con gente por la calle porque les pedía que me hicieran fotos, claro, cuando vas sola alguien te las tiene que hacer, que de selfies no vive el hombre (o la mujer en este caso). Cuando vas solo la gente te habla, te pregunta de dónde eres, te recomienda sitios y se preocupa de que sepas cómo llegar.

Entré en muchas tiendas, me probé ropa y zapatos y me compré alguna cosilla. En Francia parece que todo sienta mejor. O lo mismo es que las dependientas me convencían y yo quería que lo hicieran.

He descansado porque no tenía plan, porque daba igual a qué hora me levantara porque nadie me esperaba. He disfrutado de sentarme en una terraza a tomarme una copa de vino, y dos. No hay que tener miedo de estar sólo en una terraza llena de gente, de grupos de amigos, de parejas. No pasa nada por ir un viernes sola a cenar a un restaurante, no pasa nada si te miran, con pena algunas personas, con envidia otras. Porque estás tu y eres más que suficiente.

P1170323Me encanta mirar a la gente, hacerles fotos cuando están despistados. Jugar con la luz de la cámara y con todas las opciones que normalmente no tienes tiempo de explorar. Porque normalmente no tenemos tiempo. Y, por cierto, he devorado mi libro.

chica viajando sola

Pronto os contaré detalles de mi viaje

Primera, pero no última vez

 Besitos

Erika

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies