Desde luego la noticia de los últimos días en mi vida es esta pierna inmobilizada. El domingo pasado venía para Madrid y cuando me monté en el AVE me tropecé, me caí y me rompí un trocito del pie. No es mucho, pero es un roto y eso es tiempo. Los primeros días han sido muy duros, de repente tu verano se corta, el mes de julio que llevas esperando un año entero se paraliza. Te das cuentas de que todos los planes se tienen que cancelar. Y es muy duro.
Me he quedado en Madrid, claro, mis papás tendrán que cuidarme las próximas semanas, de cuatro a seis me dicen. Yo estoy segura de que será menos. Y es que cuando he sido consciente de la importancia que tiene el componente psicológico en la recuperación me he parado a mi misma (bueno, con la ayuda de mis padres) y le he dado la vuelta. Voy a ser lo más positiva que pueda, voy a aprovechar este mes a tope (actividades hogareñas) y sobre todo me voy a poner muy muy morena. No va a ser fácil, pero estoy segura que con sonrisas y buena actitud mi pié se curará un poquito más rápido.

Besitos
Erika 
 
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