Mi viaje a Vietnam o por qué viajar sola es tan gratificante: Shaigon, Hanoi y Sapa

 

El ritmo de los últimos meses no me ha dejado el tiempo que me hubiera gustado para escribir sobre mi viaje a Vietnam. No creo que llegue tarde, cada cosa tiene su momento y sentarse a pensar, y pensarte, es un trabajo en si mismo. Han pasado ya unos meses meses desde que me monté en un avión para viajar sola durante tres semanas.

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¿Y por qué sola? Primero porque mis fechas de vacaciones no coincidían con nadie. Segundo, porque una vez que me di cuenta que si quería ir con alguien, tenía que ser a hacer algo que no me apetecía hacer 100% decidí que tenía que hacer esto al menos una vez en mi vida. Viajar sola, quiero decir. Ya había estado sola por trabajo millones de veces, incluso fines de semana, pero esto ya eran palabras mayores.

Y tengo que decir que no estuve sola ni un solo día. Para que esto pase hay que estar abierto a dos cosas:

  1. Perder el confort de dormir sola en una preciosa habitación de hotel y cambiarla por un hostel en el que compartes espacio con desconocidos. Y os aseguro que yo soy muy especialita para dormir, pero poniendo los pesos en una balanza, prefería tomar una dormidina y no enterarme de lo que pasara a mi alrededor, que no socializar en tres semanas.
  2. Tener ganas de conocer gente y hablar hasta con las paredes. Nunca sabes dónde estas las personas que serán TUS personas, esperando.

SHAIGON

Elegí mi primer hostel en Ho Chi Minh (también conocida como Shaigon, su nombre original) porque tenía un ático fantástico que yo intuí que sería el centro social de una calurosa ciudad. Estoy segura de que todo pasa ahí, decía yo enseñándole las fotos a mis amigos antes de salir de Barcelona. Y realmente, todo pasó ahí.

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Shaigon es una ciudad ruidosa y caótica, hay más motos que personas y cruzar una calle es, casi literalmente, jugarte la vida. Porque los semáforos son elementos simbólicos. Tomé mi primera sopa Pho a las tres de la tarde sentada en un taburete típico vietnamita, con un calor del infierno y con el típico miedo que tienes cuando llegas a un sitio, no sabes dónde estás ni entiendes lo que pasa a tu alrededor. Porque yo había leído que es una ciudad peligrosa y que robaban sin parar. Yo no tuve esa sensación en ningún momento. Que tienes que ir con cuidado, pues si. Que mejor si no sacas un mapa gigante en mitad de la calle, también, porque entonces llevarás el cartel de “guiri recién llegado y perdido” y eso es una fuente de picaresca para los locales.

En Shaigon aprendí tres cosas: que viajar en Grab es lo mejor del mundo. Grab es como Uber, en versión asiática. Y además de coches, tiene motos. Y moverte en moto por esa ciudad magnánime es una verdadera experiencia. Puedes cruzarla de punta a punta por poco más de un euro. Y sientiéndote como un local. Realmente recomendable.

Entré en todos los templos que pude, me senté durante horas para ver sus rituales y hablé con algunas personas para que me explicaran historias sobre algunos de sus dioses. En este nivel tan intenso la comunicación no es fácil y acabé recurriendo a Internet, claro

templos de vietnam

templo Shaig

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Y tercero y casi más importante. Los hostels son los lugares para socializar. Conocí en solo unos minutos a la que sería mi compañera de viaje las próximas semanas. Hay que abrirse, estar disponible y no poner barreras. Lo demás, llega solo.

*¿Qué puedo hacer si estoy en Shaigon más días?

 

HANOI

 

O como también me gusta titularlo: bienvenido al maravilloso placer de comer. Aquí llegamos a mi  segunda parada y sin duda la ciudad grande en la que hay que pasar más tiempo. La locura continua, la comida en la calle, los áticos ocultos donde se esconden las mejores vistas y las mejores cervezas. Y sobre todo la facilidad para moverse, porque es más pequeñito eh Shaigon y recorrerla a pie es un verdadero placer.

mercados hanoi

Pasear por los mercados y sobre todo comer y probarlo todo. Aquí comí  por primera vez(y me enganché) al Banh mi, el maravilloso bocadillo Vietnamita. Mi consejo es: sentaros en las terrazas y pedid todo lo que veáis y que os apetezca, aunque no lo hayáis probado nunca. Total, cada plato no va a costaros más de uno o dos euros.

 

En total pasé cuatro noches allí, aunque entre medias hice visitas a dos lugares más: Sapa y Halong Bay. Os cuento.

SAPA:

sapa

Sapa son las preciosas montañas verdes de arroz al norte de Hanoi y sin duda una parada obligatoria para los amantes del treking. Yo no me incluyo en ese grupo, para ser sincera, pero igualmente me encantó la experiencia. Descansé un par de días un precioso hotel muy económico, Tavan Ecologic Homestay. Aunque yo no hice un día largo de paseo por los arrozales, si salí un par de horas con una una local y su precioso bebé. Me acompañaron por las pequeñas aldeas de la zona e hice algunas compritas a los artesanos. Pero sobre todo dormí como un bebé.

IMG_6887 (1) treking en sapa

*¿Cómo llego a Sapa? Puedes hacerlo en tren o en autobús. Ambos tienen opción nocturna para no perder un día (son unas seis horas de viaje). Yo fui en autobús porque te deja en la propia ciudad de Sapa, el tren te deja a una hora de Sapa y después tienes que coger un autobús.

El bus nocturno es realmente cómodo, vas tumbado en una cama y todo el mundo calladito durmiendo. Si nunca has montado en un bus así es realmente recomendable. Pero no te sientes en la última fila porque el mareo está practicamente asegurado x_x

** Este viaje se puede contratar fácilmente en cualquier oficina de turismo de Hanoi **

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