Guia de Kerala vol.1: Fort Kochi

Cuando sientes que un viaje te ha cambiado, poner las ideas en orden para entender cómo y por qué, no es sencillo. Empezaré por el principio, me voy a la India, que parece que es como ir a Castilla León, ¿por dónde es mejor empezar? Me recomendaron Kerala, uno de los estados más al sur, y sin dudarlo empecé a planificar mi ruta.

Me até la manta al cuello para jugar con la improvisación y solo reservamos dos noches de hotel, que la inercia y las buenas vibraciones fueran las guías de nuestro viaje. Con eso y un poquito de Internet lo solucionaríamos todo.

Os voy a decir que el mío no ha sido un viaje de mochilera, que quería conocer a la gente y las ciudades, pero para mi el descanso es imprescindible y no renuncio a una buena cama. Por suerte los precios son muy bajos y por realmente poco te alojas en hoteles espectaculares.

kort kochiAdemás, nos hemos movido siempre en taxis, no hemos cogidos autobuses ni trenes. Pero esto era sobre todo por la falta de tiempo. Las distancias son enormes y el transporte público casi duplica el tiempo al coche particular. Además, los taxis son realmente baratos. Voy a daros todos los detalles.

Desde Bombay, dónde llegaba nuestro vuelo inicial, cogimos enseguida otro avión a Kochi, el aeropuerto principal de Kerala donde un taxi nos llevó hasta Fort Kochi en poco más de una hora por unos 18 euros (1300 rupias).  Fort Kochin es un precioso pueblo de costa. Pero ojo, que no es una playa digamos “bañable”. Bien para ver una puesta de sol tomándote un coco; de bikini y pareo para tomar el sol, nada.

Pasamos la primera noche en Secret Garden, un pequeño Hotel Boutique a unos diez minutos caminando del centro. Es un pequeño paraíso para descansar y olvidarte del mundo, un plan perfecto para después de unas 20 horas de viaje. Nota, su desayuno es el mejor de todos los hoteles en los que hemos estado. Y el mosquitero de la cama, un must.

El primer día cogimos un tuk-tuk para recorrer la ciudad. Es la mejor de las opciones porque los conductores son super majos y les encanta hacer de guía turístico. A nosotras no ofreció pasar la mañana entera de tour por 100 rupias, que no llega a un euro y medio. Tuvo buena propina, evidentemente.

tuk tuk

En Forto Kochin hay una mezcla de religiones que viven en paz y armonía: católicos, musulmanes e hindúes, cada uno con sus respectivas iglesias y templos.  En los templos hindues siempre hay alguien dispuesto a explicarte cada una de las estancia y los nombres de sus dioses. Merece la pena tomárselo con calma.

Tened en cuenta dos cosas sobre vuestra ropa: mejor no llevar pantalones cortos, falda ni vestiditos que enseñen demasiado. Como blanca llamas mucho la atención, y unas buenas piernas no pasan desapercibidas. Una falda midi o un pantalón fresquito de lino siempre es mejor opción.

También visitamos la lavandería al aire libre es que espectacular, el mercado de las especias, el Deutch Palace y las ruidosas calles comerciales. Lo mejor de todo es siempre la gente, cariñosa, amable, atenta y con ganas de contarte y que les cuentes. He descubierto que los indios son muy románticos y se agolpan alrededor de la playa en familia o amigos para ver las preciosas puestas de sol.

Otra cosa muy importante, es super seguro. Nosotras siempre fuimos dos o tres chicas, y salvo la primera noche, que estábamos aclimatándonos, nunca tuvimos sensación de inseguridad. Paseamos solas de día y de noche, con cámaras, bolsos y móviles. Y todo es seguro y realmente tranquilo.

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Las tardes en Fort Kochin hay que pasarlas, sin duda, frente a la playa, recorrer los puestos para comprar complementos o cositas para casa.¡ Yo me volví loca con los pendientes! Comer pescado fresco o fruta recién cortada y, por supuesto, ver la puesta de sol con mucha calma.

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Nosotras queríamos hacerlo tomando una cerveza, ya nos veíamos con nuestras patatas Lays y una Estrella fresquita. Y  que sorpresa nos llevamos cuando descubrimos que encontrar una cerveza es casi tan difícil como una aguja en un pajar. De hecho, en Fort Kochin solo podéis conseguirla en un supermercado  de la Calle Princesa y en el restaurante XL. No se puede beber en la calle y fumar tampoco está bien visto. Tomad nota. Así que un coco natural y unas chips de Yuca fueron también un plan perfecto. Pero después fuimos a por nuestra cervecita al XL y nos sacamos el carnet socias 😉

Pantalón y Bolso de Surkana

La segunda noche nos trasladamos porque la familia crecía, pasábamos a ser tres y necesitábamos más espacio. Y aquí llegamos a uno de mis hoteles favoritos del viaje, Neemrsas Tower House. Lo mejor de este hotel es que parece que te cueles en el s.XVIII, en una casa colonial, donde no ha cambiado nada. Muebles antiguos, estancias enormes y tranquilidad absoluta. Además está justo frente al mar y su maravillosa piscina te sumerge en un oasis en las horas de más calor. Porque no os he dicho esto aún, pero el calor y la humedad son realmente fuertes. Pero nada que un bueno zumo de frutas no pueda solucionar, eh.

Con qué me quedo de Fort Kochin: sin duda con la gente, que como ya os he dicho es absolutamente encantadora, servicial y te pone todo muy fácil. Y no hablo solo de los comerciantes, que por supuesto se te rifan para que te sientes en su restaurante o compres en su tienda. Sino también la gente normal que está en la calle y encantada de pararse a hablar contigo, explicarte cosas de su ciudad y recomendarte cómo seguir la ruta. Pero el siguiente paso de esta precioso viaje ya os lo cuento otro día.

Besitos

Erika

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