Este Paraíso llamado Cadaqués

1

 

Tres años viviendo en Barcelona y por fin consigo conocer Cadaqués. No es culpa de nadie, mía y solo mía. Que una mes por otro y un verano por el siguiente aún no había podido conocer este Paraíso llamado Cadaqués. Y he vuelto enamorada.

Parece que en este pequeño pueblo de la Costa Brava se hubiera parado el tiempo. Como si una bruja hubiera echado un hechizo de esos de los cuentos en las que el príncipe tiene que besar a la princesa para volver a encender el reloj. Aquí cada calle tiene un encanto especial, cada casa está decorada con cariño y en las tiendas se cuida hasta el más mínimo detalle. Es el pueblo perfecto para hacer miles de fotos, para comprar y hablar con los dueños de los establecimientos, donde disfrutar del olor de los bares. El vino, el marisco y los dulces, parece que ahí todo sabe diferente.

Reconozco que con las tiendas me volví loca, compré pareos de algodón para laplaya, cestos para decorar mi casa, velas con aromas inusuales que ahora inundan con su aroma mi casa, un sombrero que es mi nuevo favorito. Todo local, artesano, precioso y auténtico.

No me importó nada que este día estuviera nublado porque así mis ansias de playa estaban calmadas y pude disfrutar de recorrer el pueblo con cariño, de no tener prisa a la hora de comer y saborear de un arroz increible en una pequeña terraza. Me encantó ver los pequeños barcos zarpar y desear algún día (cercano) volver para irme con ellos. La casa de Dalí, las pequeñas calitas que rodean el pueblo, las flores, el ambiente, y su gente. Es es Cadaqués.

Besitos

Erika

4 Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *