Mi Viaje a Vietnam II: Halong Bay y Hoi An

Seguro que ya habéis terminado con la primera parte de Mi viaje a Vietnam, agarraos fuerte a la silla que aquí aquí llega todo lo demás.

HALONG BAY 

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Esta preciosa Bahía al este del país es uno de los imprescindibles de viaje. Las pequeñas islas montañosas lo convierten en un enclave realmente único del que me enamoré nada más llegar. Esta experiencia puede vivirse de dos formas:

  1. La económica: ir hasta Halong Bay en autobús y allí coger un barco que te pasea por la bahía durante unas horas conociendo alguno de los puntos clave como la cueva de las maravillas. Alguno de los estos tours ademas incluyen un ratito en Kayak.
  2. La opción más cara: aunque aquí el rango de precio varía muchísimo y desde unos 50 euros (hasta más de 500) puedes pasar la noche en un barco hotel. Aquí tienes incluidas las excursiones, la comida (nunca la bebida) y lo mejor de todo, la salida y puesta de sol. Y os aseguro que solo por esto, merece la pena.

paisaje halong bay halong bay

Yo pasé la noche en uno de estos barcos hotel y tiene su parte buena y la mala también. La buena es vivir una experiencia única y, de verdad, bastante lujosa. Yo pagué unos 80 euros la noche y mi habitación era como de hotel de 5*, con su preciosa terracita inluida. La mala, que no deja de ser un tour turístico y te llevan de arriba a abajo todo el día a conocer los rincones de la zona. Lo mejor, la tarde haciendo kayak. Y como ya he dicho, amanecer en mitad del mar, a eso de las 5:30 de la mañana y viendo transformarse la luz entre las montañas. Un sueño.

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*¿Y como llego hasta Halong Bay? Se puede reservar el pack completo por Internet o directamente en una agencia de viajes en Hanoi. Allí son realmente amables y te ayudarán a conseguir un buen precio en base a tu presupuesto. Al menos así fue mi experiencia.

puesta de sol halong bay

Consejo: no lo dejes todo para el último día e intenta reservar un par de días antes. No soy la más adecuada para decir esto, porque yo lo reservé la noche anterior a las 7 de la tarde y me salió realmente bien. Pero podría haber sido un desastre. Yo no es que sea precisamente maestra de la organización.

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HOI AN

 

Volví a Hanoi una última noche al volver de Halong Bay para coger un vuelo temprano hacia Da Nang, como destino final, Hoi An. No se qué sentí al llegar a este precioso pueblo, pero me quedaban 10 días de viaje y a las dos horas de estar allí decidí que no me quería mover.

 

Y es que Hoi An tiene magia, magnetismo y algo pequeñito que hace que te enamores muy grande. Es un pequeño pueblo en la cosa que se divide en dos zonas: pueblo y playa. Entre ambos unos 20 minutos en bici a través de los arrozales. Y es que poder ir en bici a todos lados te lleva a la infancia, al verano y a la sensación de calma y libertad. Así que negocié mi tarifa en la que sería mi casa los próximos días, Starfruit Homestay. Un precioso hotelito a menos de diez minutos caminando del centro. Con una piscina, que os aseguro, da la vida. No cojáis hotel sin piscina, el calor y la humedad son es bastante intensos.

¿Y qué hice en Hoi An 10 días? Como os digo la playa está muy cerca, es bastante grande y llena de restaurantes en los que comer un marisco delicioso y realmente bien de precio. También hay algunos beach club en los que pasar el día tirado en la hamaca y leyendo un libro. Buena música, buenos cocktails y gente guapa alrededor. Mi preferido, The Deckhouse.

beach club hoi an

El propio pueblo es como de cuento y pasear y perderse por sus calles te llevará un par de días. Como digo, es pequeño, pero hay mucho por descubrir.  Todas las calles llenas de linternas de colores, pequeñas tiendas y restaurantes y su gente, que es encantadora. Lo mejor: su gastronomía, una de las mejores del país. Imprescindible: White Roses y Cao Lâo, los mejores fideos que he comido nunca.

las calles de hoi an

Hoi An es famoso también por la ropa y el calzado a medida. Conocí varios australianos que iban a hacerse trajes a medida allí una vez al año. Pero también son famosos por la piel, yo me hice unas sandalias preciosas por no más de 15 euros. Hay muchísimas tiendas de ropa y puedes pasar un día entero haciendo shopping.

Otro imprescindible es alquilar una moto unos días y moverse por los alrededores. Así es como realmente llegué hasta playas desiertas, mercados locales y como acabé comiendo en casa de una señora y jugando voley con niños en una villa en mitad de la nada. Porque solo alejándote de todo consigues llegar al verdadero Vietnam. Al de la gente tranquila que te ofrece una cerveza porque si, de los que solo quieren acercarse a tocarte el pelo y las cuatro cosas que saben en inglés. De los puestos de las mejores sopas en pequeñas villas donde ese es el único “restaurante”. Así es como terminé de enamorarme de este precioso país al que volvería mil veces, y al que seguro volveré.

Querido Vietnam, me has enamorado

Besitos

Erika

fashion blogger erika

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